viernes, 4 de julio de 2008

Ministro de Defensa polaco dice que aún no hay acuerdo sobre escudo antimisiles

El ministro de Defensa polaco, Bogdan Kilch, aseguró hoy que las negociaciones con Estados Unidos para la instalación de un escudo antimisiles en Polonia aún no han concluido, desmintiendo así las últimas filtraciones llegadas desde Washington sobre un "acuerdo provisional" entre los dos países.

"Aún no hemos concluido las conversaciones y nuestra decisión final dependerá de si el balance es satisfactorio", explicó Kilch en la emisora Radio Zet, aunque reconoció que en los últimos días se han producido "importantes avances y muchas cuestiones relevantes han quedado aclaradas".

Las declaraciones de Kilch se producen después de que una fuente anónima del Departamento de Estado norteamericano citada por la Agencia Polaca de Noticias (PAP) afirmase que Washington y Varsovia llegaron el pasado día dos a un "acuerdo provisional" sobre el despliegue del escudo de defensa antimisiles.

Lo cierto es que la última ronda de negociaciones entre ambos países finalizó ese día, aunque sin acuerdo, según subrayó Bogdan Kilch, quien añadió que será muy difícil llegar a un consenso bajo la presidencia de George Bush si EEUU no acepta las demandas polacas, que pasan por una generosa aportación norteamericana a la modernización de sus fuerzas armadas, especialmente la aviación.

Por su parte, el presidente del país, Lech Kaczynski, criticó hoy la posición del ejecutivo polaco y lamentó que los políticos no hayan estado a la altura de las circunstancias durante estas negociaciones, que se alargan ya por más de un año en una especie de pulso constante.

"Acuerdos ayer, desacuerdos hoy, todo es un completo sinsentido", lamentó Kaczynski en declaraciones a la radio pública polaca.

Lech Kaczynski es, junto con su hermano gemelo Jaroslaw, líder de la oposición conservadora, uno de los dirigentes que más apoya los planes norteamericanos, que pasan por instalar diez bases balísticas de interceptación en Polonia y un sistema de radar en la República Checa, con el objetivo de evitar posibles ataques que puedan partir de alguno de los países del llamado "Eje del mal".

Praga ya ha dado su visto bueno y ahora sólo falta la aprobación polaca para el despliegue del escudo antimisiles en Europa, algo que cuenta con la férrea oposición de Rusia, que ha anunciado que el escudo supondrá un retorno a los tiempos de la guerra fría.

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