http://www.ipsolucionesinformaticas.com/
En todo el planeta, pero especialmente en el rico primer mundo, ha aumentado la agresividad social. Los especialistas no encuentran un factor único que lo explique, si no que múltimples elementos se conjugan para provocar el mayor clima de inseguridad social y desquiciamiento que ha conocido la historia. Algunos autores opinan incluso que existe una provocación con sofisticados artilugios y fines desconocidos para que aumente el caos mental de los pobladores de la tierra.
Un día acudió a la redacción de AÑO CERO un singular personaje, con aire de ejecutivo agresivo y modales perfectos. Durante muchas horas les estuvo contando una historia apasionante de conspiraciones y actuaciones de la CIA dirigidas a que no divulgara algunos secretos que habían caído en sus manos. Tenía la certeza de que estaban “bombardeando” su casa con microondas para volverle loco, lo cual hacían tambíen con el cerebro de muchos ciudadanos.Había conseguido la localización del emisor y les pedía ayuda para contar tan rocambolesca historia con documentos a cambio de dinero . A pesar de que les fascinó su elocuencia y metódica organización de los acontecimientos, llegaron a la conclusión de que era un paranoico, con un alto grado de manía persecutoria. Pero ,siempre nos queda la duda , ya que las informaciones al respecto pretenden en muchos casos intoxicar antes que denunciar. Algunas de las noticias destacables en este intrincado laberinto hablan de cañones de microondas, que habrían sido concebidos, e incluso probados, por parte de americanos y rusos como artilugios bélicos. Según el Daily News del 22 de noviembre de 1976, los entonces soviéticos estaban investigando la manipulación de los cerebros mediante el uso de microondas. Decía este periódico que los rusos habían demostrado que “los sonidos , y posiblemente, incluso las palabras que parecen originarse en la cabeza, pueden inducirse mediante señales de densidades de potencia muy baja”.
CAÑOÑES DE MICROONDAS PARA LA MANIPULAR LAS MENTES
En un informe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) de Estados Unidos que publicaba este diario en exclusiva tras su desclasificación como secreto, se aseguraba que mediante emisores de ondas ELF (Extremely Low Frequency o “frecuencia extremadamente baja”) lograban provocarse desórdenes nerviosos, dolencias cardíacas y problemas circulatorios, y que incluso se habían llegado a inducir ataques cardíacos en animales.
Uno de los episodios más comentados en los años 70 con relación a las investigaciones dirigidas a la manipulación mental , fue la protesta que realizó la embajada americana en Moscú, por que estaba siendo bombardeada con microondas y tuvo que ser declarada lugar insalubre en noviembre de 1976.
LA CARRERA DE ARMAMENTO…..PARANORMAL
El doctor Stanley Krippner, colaborador de la revista, tuvo la oportunidad de ver un generador psicotrónico, basado en las ideas de Nicola Tesla ( ver AÑO/CERO , núm 7), que les mostró el ingeniero checo Robert Pavlita, con el cual se podría inducir la muerte a distancia. El ingeniero alemán Ernst Meckelburg publicó en Munich en 1984 un libro titulado Gegeimwaffe psi psycotronik ( Las armas secretas psi psicotrónicas), donde se aseguraba que tanto como soviéticos como chinos, japoneses y americanos estaban desarollando su propio armamento paranormal que podría estar sirviendo para crear ahora un clima de violencia en todo el planeta con energías sutiles y con fines inimaginables.
Desde una perspectiva escéptica, estas experiencias pueden parecer irrisorias y descabelladas, pero son numeros los síntomas que nos permiten vislumbrar la existencia de una manipulación mental de la población a gran escala con algún objetivo que no alcanzamos a comprender, pero que sin duda existe. Los medios a emplear pueden ir desde la influencia extrasensorial a la burda manipulación televisiva, ya que la televisión es un arma peligrosa, como veremos más tarde. Si la homeopatía funciona, como proponen muchos investigadores, la transmisión de la violencia podría efectuarse por canales supersutiles. En este sentido, una de las experiencias heterodoxas más desconcertantes, aunque sin ser concluyente, fue la ejecutada por psicólogos de la Universidad de Denver ( Colorado, EEUU) en septiembre de 1991. Colocaron botellas de agua delante de televisores que emitían escenas violentas, agua que luego dieron a beber a doce sujetos, hombres y mujeres, estudiantes con buen estado de salud, tanto física como mental.
VIOLENCIA: UN ESTADO QUE CONVIENE MANTENER
Dos días después de empezar a beber el agua “televisada” , todos estos sujetos sufrieron depresiones y estados de alteración psicosomática , especialmente una disminución de su capacidad sexual. Ocho de ellos aseguraron tener pesadillas y siete se quejaron de jaquecas, cansancio anormal , dolores articulares y otros transtornos físicos. Si tomamos en serio esta experiencia, no nos podemos extrañar de que la violencia conviva con nosotros y que haya impregnado a todo cuanto nos rodea.
A los factores de influencia cultural - que son los que trataran más ampliamente en este artículo- tendrían que añadir los ambientales, como la familia y el hábitat en que se puede criar un delincuente, el aire que respiramos, la alimentación que ingerimos, el calor que soportamos e incluso nuestra propia química orgánica . Todo ello genera una grave problemática física y psíquica en los habitantes del planeta. También de algún modo, los oscuros poderes que tratan de mantener el status quo no están interesados en que cambien mucho las cosas. Una salud social deficiente permite que se mantengan presupuestos billonarios para seguros médicos, empresas farmacéuticas, hospitales y otros grupos de presión menos evidentes. La locura colectiva que engendra la sociedad de consumo produce pingües beneficios: su manera de comer, su televisión, su competitividad, su falta de ética moral, sus gobiernos o sus bancos. Y todo sistemáticamente programado desde algún sitio. La violencia cotidiana que genera permite armar a los pueblos para guerras externas o internas, crear más fuerzas de seguridad que defiendan los intereses de los poderosos y formar servicios de inteligencia que manipulen y deformen la realidad a través de los medios de comunicación.
Porque he aquí una de las armas más despiadadas jamás usadas por el hombre para someter y manejar a un pueblo, o en este caso a toda la sociedad.
Nos referimos, por supuesto, a la televisión. La gran droga de fin de siglo - que posiblemente durará muchos más gracias a su efectividad y penetración. A su alrededor se gestan los mensajes que se quieren lanzar en cada momento con una buena campaña de marketing. Clinton y su equipo trato, por ejemplo, de crear una moral planetaria basada en una gran hipocresía que se conoce como ” lo políticamente correcto” , y que consiste básicamente en utilizar eufemismos verbales y visuales y otras técnicas ladinas para que adoptemos como propia alguna idea o conportamiento . Pero a su lado pulula paralelamente la sombra de un cierto sionismo, como el modelo que nos imponen del policía-héroe que se salta a la torera cualquier norma civilizada, y es capaz de asesinar, como buen profesional, sin reparo alguno de conciencia.
Las formulas para volvernos locos son de lo más variadas. Sutil es la que encubre la publicidad. Los mensajes subliminales que nos envían a través de la televisión van desde lo político - ” vote a tal partido “- a lo comercial - ” consuma tal producto ” - . El problema es más grave de lo que el público imagina siquiera. El investigador británico N.F. Dixon dice que ” podría ser imposible resistirse a las instrucciones que no son conscientes. Parece existir un paralelismo entre estos fenómenos ( subliminales) y aquellos que se relacionan con la sugestión poshipnótica y las respuestas compulsivas neuróticas “.
Pero lo que repugna, y desconcierta, es que todos, absolutamente todos, somos alguna vez que otra embaucados por estímulos subliminales dirigidos por aquellos que manipulan de diversas formas la información. Y, sobre todo, no saber cuando será la siguiente ocasión . El profesor Wilson Bryan Key ha estudiado la enorme cantidad de recursos que se pueden desplegar para seducir e hipnotizar a un espectador, y ha comprobado que, sin duda, son los mensajes eróticos ocultos los que atraen con más frecuencia a los consumidores y otros no tan ocultos como el de Bom Chicka Wah Wah del desodorante Axe. No es de extrañar que con el bombardeo convecional y subliminal que sufre nuestra sociedad, se haya extendido una angustiosa locura relacionada con el sexo. Como dice el comunicólogo Marshall Mcluhan : ” Gracias a la fotografía en color, y posteriormente a la televisión, la ciudad magnética se ha convertido en una zona erógena. En cada esquina hay un encuentro inmediato con situaciones extremadamente eróticas, las cuales corresponden de manera exacta a la ” cobertura ” masiva de la violencia ” . Y también: ” La íntima relación entre el sexo y la violencia, entre las buenas y malas noticias, ayuda a explicar el apremio de los publicitarios de empapar todos sus productos en sexo mediante la erogenización de cada contorno de botella o cigarrillo ” .
INVADEN NUESTRAS CASAS Y VIOLAN NUESTRAS MENTES
El arma subliminal está en uso. A pesar de las prohibiciones que an recaído sobre su utilización, con esta técnica nos atacan desde todos los frentes comunicativos. Como aseguraba la revista New Yorker: ” Hemos llegado a la penosa era en que pueden ser violadas y penetradas tanto las casas como las mentes”, porque la publicidad hoy no sólo vende lo que usted cree ver conscientemente en los anuncios de su televisor, sino también lo que estimula su insconciente, que quiéralo o no, atrapa todo lo que es accesible a sus sentidos. Cualquier anuncio, fotografía de revista o plano cinematográfico que desee vender una idea o un producto, está milimétricamente pensado para que llegue por una vía consciente o insconciente.
El primer equipo de impacto subliminal inducido de manera mecánica fue el taquistoscopio, que consiste en un proyector de películas con un disparador de alta velocidad que envía mensajes cada cinco minutos a 1/3000 de segundo. Los mensajes son invisibles para la mente consciente, pero no para la insconciente. En los años sesenta se experimentó en los cines con 45.699 personas a las que pasaron mensajes subliminales en cada película, que decían cosas como ” coma palomitas” y ” tome coca cola”. A lo largo de seis semanas que duró el experimento, las ventas de palomitas aumentaron un 57,7 % , y las de la coca cola, un 18,1 %. El taquistoscopio ya está muy pasado de moda. Los psicólogos han desarollado técnicas más sencillas y eficaces, como los anuncios emitidos con luces de baja intensidad, que se hacen inaprensibles para nuestra consciencia, pero no para nuestro insconciente. Además , este sistema juega con la ventaja de que el anuncio se emite continuamente, y no como el producido taquistoscopio, donde el mensaje se pasaba cada cierto periodo de tiempo.
Con ello queremos decir que , al igual que se puede manipular la opinión del público para que adquiera un determinado producto , también se le puede manipular, casi hipnotizar, para que siga unas determinadas ideas políticas, vote un determinado partido o actué inconscientemente para realizar actos de los que no es mínimamente consciente. Pero ya se ha encontrado el mejor medio de manipulación mental colectiva que existe. Y la gente está contenta con el invento y no se puede vivir sin él. Se trata de la televisión , por supuesto. Un maravilloso artlugio del que nos ha dotado la tecnología , pero puede ser y es utlizada para fines perversos como controlar, en el tiempo y en el espacio, a los miles de millones de personas que la observan en este mismo momento en que usted lee estas líneas.
UN “CABEZA DE FAMILIA” LLAMADO TELEVISOR
La televisión, como dice Wilson Bryan Key, decide cuándo puede acostarse la familia - al acabar el programa nocturno- , cuándo y cuánto tiempo debe ir al baño y conversar- durante los anuncios- , cuándo debe hacerse la comida o la cena - según estén progrmados sus espacios favoritos- o cuándo los padres están capacitados para mantener relaciones sexuales- casi nunca, por que la televisión ha sustituido la líbido. Según Key, la televisión sirve en Estados Unidos ” como el más grande de los pacifistas, un sustituto total para la masturbación”.
Desde luego una mente perversa como el Gran Hermano, imaginado por George Orwell en su obra 1984, no lo habría hecho mejor. ” No existe - dice Key- un mecanismo simple o múltiple a disposición del hombre moderno que tenga poder tan devastador para el lavado de cerebro, la programación masiva y la destruccion del individualismo. Esta amenaza es tan catastrófica para el futuro de lo que hemos llamado la civilazación como es la contaminación, la superpoblación o las guerras atómicas y biológicas”. Este articulo puede parecer catastrofista, pero es algo más que serio. Las investigaciones no parecen dejar lugar a dudas, la televisión programa el comportamiento humano casi del mismo modo que la hipnosis. La televisión nos vuelve locos. La CIA, el FBI, los medios de comunicación y las agencias de publicidad promueven investigaciones sobre el uso y los efectos de la percepción subliminal. Saben cómo manipular al público. Para Key, ” la enfermedad mental, la plaga del siglo XX, puede estar relacionada con los estímulos subliminales”. Las voces que escuchan los esquizofrénicos jóvenes, además de otros desequilibrios psíquicos, pueden estar implantadas subauditivamente o subliminalmente en algunos cómics, videojuegos, películas, anuncios, televisión y en discos de rock´n roll.
Key afirma que es así, pero nos negamos a considerar tamaña tropelía por que nos volveríamos, a nuestra vez, absolutamente paranoicos.Pero, nos preguntamos, ¿por qué la violencia sin límites?, ¿por qué tenemos que soportar ese exceso de agresividad dentro de nuestro propio hogar a través de los medios de comunicación? incuestionablemente, algún propósito entraña. Como dice Key, si los agentes publicitarios pudieran ganar más dinero mediante la eleminación de la violencia de la televisión,como lo han obtenido al incluirla, hace años se hubiera establecido una relación causal directa”. Por supuesto que existe un interés, y no sólo comercial, sino social. Aún muchos espectadores no consideran que la televisión condiciona sus mentes y contribuye a acrecentar la locura colectiva. En los EEUU, donde la televisión pasa por ser una de las más violentas del mundo, el instituto Nacional de Salud Mental, la Academia de Pediatría y la Asociación de Psicólogos Americanos, han afirmado públicamente que la violencia televisual engendra agresividad en los niños, mostrando estadísticas del aumento de crímenes violentos cometidos por adolescentes y niños. Los homicidios perpetrados por éstos han aumentado un 124 % desde 1990. Es normal que ciertos casos hayan levantado una polémica nacional, durante la resaca de la aprobada ley anticrimen que impulso Clinton, como el caso del niño Robert Sandifer de Chicago, que con once años tiroteó con un revólver a un grupo de adolescentes y mató a una chica de 14. Tres días más tarde Sandifer fue a su vez asesinado por otros dos chavales de su pandilla.
JOVENES ASESINOS: LAS CIFRAS SE DISPARAN
Pero a esta plaga no escapa ningún país teleprogramado. En Francia, los delitos cometidos por menores de 13 años han pasado de 36.000 en 1980 a 48.000 en 1987, pero con el añadido de que la delincuencia es ahora más agresiva y violenta. En Barcelona, durante los primeros seis meses de 1994 se han producido un 24 % más de detenciones juveniles con respecto a 1993, pero según informes del Gobierno Civil de Barcelona, “han exhibido una agresividad especial, sobre todo en adolescentes de 14 y 15 años”. Hasta el archipsicópata Freddy, de la lacerante serie Pesadilla en Elm Street , temblaría ante algunos titulares de la prensa que se han publicado los últimos meses en España: ” Dos jóvenes hermanastros asesinan y entierran a dos mujeres que los habían acogido en su casa”; ” un joven de 15 años asesina a sus padres porque le reñían”; jóvenes gamberros deguellan a un motorista en Barcelona con una cinta que colocaron de extremo a extremo de la calzada”; ” dos jóvenes asesinan a un hombre siguiendo un juego de rol”; Cada día encontramos noticias como ésta en la prensa. Y todavía tenemos que congratularnos de que no se alcance la violencia de ciertos países asiáticos o americanos, donde en muchos casos los crímenes están más relacionados con factores ambientales de pobreza e incultura.
Se ha estudiado el impacto de la televisión sobre la psique y los resultados son esclarecedores. Le Point, una revista Francesa, contabilizó durante una semana de octubre de 1988 nada menos que 670 muertes, 15 violaciones , 848 peleas, 419 explosiones, 14 raptos, 32 tomas de rehenes y 27 escenas de tortura. Lo que supone una agresión cada cinco minutos en el conjunto de todas las cadenas. El pediatra español Rafael Tojo, de la Universidad de Santiago de Compostela, ha exhibido un informe que señala que al año se emiten 14.000 referencias al sexo y 12.000 actos violentos, para pedir un código deontológico y ético que limite esas emisiones.
La violencia excesiva ha conducido a la banalización y a la insensibilidad. La agresividad se percibe como un comportamiento normal y la legitimamos en nuestras relaciones con los demás. Se acusa, con razón, de esta anomia- como denomina el doctor Luis Rojas Marcos al ” Estado de desintegración cultural caracterizado por el desmoronamiento de los valores sociales, las reglas morales y las pautas de comportamiento”-, a los reality shows, como la forma más sutil de provocar violencia en la población.
Un estudio reciente demostraba que si se proyecta la misma secuencia de violencia a dos grupos de chavales, pero a unos como si se tratase de un suceso real ya otros como si fuese una película de ficción, el impacto de la noticia era mucho mayor en los jóvenes que creian ver la realidad.
CUANDO LA FICCION SE CONFUNDE CON LA REALIDAD
Para los psiquiatras norteamericanos, los recientes casos de niños asesinos, muestran que muchos adolescentes han perdido el contacto con la realidad, ya que la televisión engendra confusión entre ficción y realidad. Los padres serían el filtro más adecuado para la violencia televisiva si la comentaran con sus hijos, según los psicólogos, pero ahora tienen que trabajar demasiado para pagar las letras de la televisión que llena de basura las mentes de sus hijos. La locura nos afecta a todos. Cifras cantan. Un estudio de Brandon Center Wall, de la Universidad de Washington, asegura que cuanto más se equipa un país en televisores más se mata en el mismo. En Canadá y Estados Unidos, los homicidios aumentaron un 93 % desde la introducción de la televisión en 1950 hasta 1970. En Africa del sur a ocurrido lo mismo desde 1975, año en que fue autorizada, con un 130 % de aumento en el número de muertes violentas. Algo similar ocurre con la estadística de suicidas, ya que un estudio norteamericano realizado por Phillips y Carstensen sobre 12.500 suicidios de adolescentes entre 1973 y 1979, demostraba que el número de éstos aumentaba un 13,5% entre chicas y un 5,2 % entre chicos los días siguientes a que se emitiera una muerte de este tipo por la televisión. Las cifras hablan.
¿Por que dejamos que crezca esta locura?
¿Quien está interesado en provocarla?
Resulta chocante la propuesta de Michael Medved, un escenarista estadounidense que en su libro Holliwood vs. América ( Holliwood contra américa ) Asegura que la industria cinematográfica no fabrica horrores como el Silencio de los corderos para satisfacer la demanda del Público, sino para satisfacer sus propias tendencias al sadismo y la depravación,comunes en el círculo cerrado del sistema hollywoodense . Ofrece lo que él considera dos pruebas rotundas de sus afirmaciones: una, que Blancanieves y los siete enanitos rivaliza con Robocops y otros Terminators en el número de entradas vendidas en todo el mundo. Y dos, que en los últimos 15 años, las grandes cadenas de televisión norteamericanas han perdido 30 millones de telespectadores.
COLONIZADOS POR LA ” BASURA ” JAPONESA
En los últimos años, además, se ha apreciado un desembarco de violencia japonesa sobre nuestras televisiones y tebeos. Por supuesto, se trata de productos que ellos mismos rechazan en su país por contener una excesiva violencia, pero que son buenos para exportar. Son las series mangas, nombre con el que se denominan todos los productos de la subcultura visual japonesa, como Muscleman, Transformers, Caballeros del Zodíaco, Bola de Dragón y otros de los que pueden librarse los niños japoneses, ya que en su país son emitidos de madrugada. A través de los tebeos, las series de televisión, las infrapelículas como Tetsuo II y los videojuegos están colonizando culturalmente a los más jóvenes, que son los grandes consumidores de esa bazofia. Por dominar, los japoneses dominan hasta la tecnología electrónica a tráves de la que se proyectan. Algunos autores se preguntan si existe algún interés más allá del mero chanchullo comercial. Para el compositor new age Steven Halpern, los japoneses nos hipnotizan con señales subliminales desde los televisores que fabrican, una arriesgada opinión que no queda más que en la mera hipótesis conspiranoica. Pero…
¿Recuerda usted la Naranja Mecánica ? En esa película, el protagonista era condicionado para convertirle así en un ser dócil y obediente. La novela de Anthony Burgess, escrita en 1962, se basaba en los estudios realizados por el Departamento de Prisiones USA en Springfield ( Missouri ) dentro de un programa denominado START ( Special Training and Rehabilitative Therapy o ” Terapia de Rehabilitación y Adiestramiento Especial “), durante el cual suministraban al recluso un emético - medicamento que provoca vómitos convulsivos- cada vez que aparecía una escena violenta en una pantalla que le obligaban a ver. Estos métodos se sofisticaron con exeperimentos para controlar la agresividad por medio de implantes, que hace tres décadas desarrollara en Estados Unidos el profesor José María Rodríguez Delgado. ¿Existe algún interés en provocar un clima de locura colectiva que lleve a la población a exigir un rígido control electrónico de todos los ciudadanos? Son las rebuscadas manipulaciones del Gran Hermano.
Fuente: keltiberianswords

No hay comentarios:
Publicar un comentario